Los futbolistas venezolanos hacen postgrado en el exterior

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Por: Arturo G. Mengual

En la década de los setenta, nació el programa Gran Mariscal de Ayacucho, cuyo objetivo estaba orientado a ofrecer becas de pregrado y postgrado a los estudiantes venezolanos con muy buenas calificaciones y actitudes para estudiar en las mejores universidades de los Estados Unidos y de Europa, fundamentalmente. En esa experiencia se comprobó la capacidad del venezolano para competir académicamente con estudiantes de países desarrollados y, sobre todo, su capacidad para el aprendizaje de nuevos idiomas y adaptación a nuevas culturas.

Haciendo una analogía con el futbol y respetando las diferencias entre el mundo académico y el mundo del fútbol profesional, podemos decir que los jugadores venezolanos en las décadas de los 90 y 2000, empezaron a tener la oportunidad de ser contratados en el exterior y así se inicia lo que podemos llamar la época de los “postgrados en el exterior” para los futbolistas venezolanos. El primero de ellos fué Stalin Rivas (1992) con el Standard Lieja de Bélgica, luego Gabriel Urdaneta (2001) con el equipo Lucerna de Suiza, José Manuel Rey en 2003 con el club Sport Emelec de Ecuador, Juan Arango en México 2003, España 2004-2009 y Alemania 2010-2013, Jorge Rojas en 2004 con el Atlético Nacional de Colombia, Rafael Dudamel, en el América de Cali, Deportivo Cali y Cortulua, además de los dos grandes de Bogotá: Millonarios y Santa Fe.

Actualmente tenemos más de 90 jugadores venezolanos en ligas de primera y segunda categoría en diversos países: España, Portugal, Alemania, Usa, Italia, Holanda, Bélgica, Grecia, Chipre, Argentina, Colombia, México, Chile, Brasil, entre otros.

Esto ha traído como consecuencia positiva, un crecimiento del fútbol venezolano cuántico, en el sentido de demostrar la capacidad de adaptación y aprendizaje de nuestros futbolistas en el exterior y de brindar sus mejores aptitudes y actitudes para enfrentarse a un mayor nivel competitivo, en sus respectivas LIGAS, frente a los altos niveles de exigencia, de disciplina deportiva y organizacional de los clubes, a culturas, idiomas y tradiciones diferentes a la cultura venezolana.

Este elemento es clave para entender el éxito deportivo en cuanto a la competitividad futbolística de la selección nacional Vinotinto, aunado al apoyo de la Federación Venezolana de Futbol en la planificación y organización de los elementos fundamentales que se requieren para establecer una selección de futbol a nivel nacional de primer orden en la ultima década.

Toda historia del ser humano tiene pioneros, y en nuestro caso, en el futbol venezolano profesional, tenemos que mencionar a Luis Mendoza, David Mota, Pito Useche, Carlos “Chiquichagua” Marín, Eddy García, Rafa Santana, Freddie Ellie, entre otros, quienes no tuvieron, en su momento, la oportunidad de salir al extranjero, teniendo clase, espíritu y garra. Solo les quedaba trabajar y esforzarse para ocupar los dos o tres puestos que tenían los equipos profesionales del balompié nacional, dada la cantidad de jugadores extranjeros de muy buen nivel que jugaban en los Deportivos Galicia, Italia, Portugués, Canarias, Litoral, Aragua, Anzoátegui, Lara, etc., en las décadas de los 60 y 70.

Hoy tenemos un legión extranjera de futbolistas, como algunos periodistas lo llaman, entre quienes se destacan Juan Arango – B. Mönchengladbach y Tomas Rincón- Hamburgo (Alemania), en España Nicolás Fedor – Getafe y José S. Rondón – Málaga, Ronald Vargas – Club Brugge (Bélgica), Roberto Rosales – Twente (Holanda) Mario Rondón – Beira Mar (Portugal).

Si en estos momentos no tuviéramos ese contingente de jugadores en el exterior, demostrando su calidad personal y profesional en escenarios de muy alta competición y exigencia en el mundo del futbol, seguramente no tuviéramos la expectativa de pensar que podemos llegar a Brasil 2014. Hablando Claro.